viernes, 25 de abril de 2014

El juego interior


Uno de los libros que más me ha enseñado de todos los que he leído hasta este momento, ha sido, curiosamente, un libro que está destinado a mejorar en una disciplina tan ajena a mi como es el tenis. El libro se llama "El juego interior del tenis" y ha sido escrito por Timothy Gallwey. Tim, además, fue mi profesor en la Escuela Superior de Coaching y por tanto he tenido el enorme privilegio de, además de leer su libro, debatir con él sobre el mismo.


¿Qué tiene un libro sobre tenis para que me haya enseñado tanto?
Lo principal es que Tim en su libro pone el foco en lo que sucede dentro del jugador en vez de ponerlo en lo que ocurre fuera de él (como sucede en el resto de libros sobre tenis y otros deportes en general). Esto hace que las enseñanzas que derivan de la lectura del libro no se limiten exclusivamente al tenis sino que se pueden extrapolar a cualquier "juego" que se juegue en la vida (que son muchos y no exclusivamente deportivos).

Tim afirma que todos los "juegos" que jugamos constan de dos partes; una exterior con adversarios externos, obstáculos externos y metas externas; y una interior, que tiene lugar en nuestra mente y que debe superar obstáculos internos. El resultado que obtengamos en ese juego interior marcará la diferencia en el resultado del juego exterior.

¿Qué es el juego interior?
Podríamos asimilar el juego interior a eso que comúnmente denominamos "diálogo interno". Muchas veces no somos conscientes de ese diálogo interno que tiene lugar dentro de nuestras cabezas. Otras veces, aún siendo conscientes de su existencia, nos identificamos con él, lo consideramos algo propio de nuestro ser, por tanto no lo cuestionamos y lo consideramos como algo inmodificable, ya que forma parte de nosotros. La forma de pensar habitual es "esa voz soy yo, y yo soy así". En ambos casos, tanto si no somos conscientes del dialogo interno, como si nos identificamos con él, no ejercemos ningún control sobre éste y por tanto nuestros resultados estarán influenciados por lo que espontáneamente suceda en él.

Tim Gallwey nos invita a ver ese diálogo interno desde un punto de vista muy diferente. Nos invita a considerarlo como un juego que se desarrolla en nuestra mente.

En este juego hay dos jugadores que Tim denomina yo1 y yo2. El yo1 es el que habla y el yo2 es el que actúa. Hay que darse cuenta que el yo2, al ser el que actúa, encarna todo el potencial existente en nosotros, de hecho es el responsable de todos los éxitos obtenidos hasta el momento. A pesar de ello el yo1 no confía en su capacidad y por eso le da ordenes, le dice como tiene que hacer las cosas y lo critica constantemente. El yo1 hace todo esto con el objetivo de mejorar el desempeño del yo2, pero el resultado que obtiene es el contrario, ya que todo eso que dice, en realidad es un obstáculo para el desempeño del yo2.

¿Cómo ganar el juego interior?
Para ganar el juego interior lo que debemos de conseguir es acallar al yo1, de esa forma no interferirá en el desempeño del yo2 y así éste desarrollará todo el potencial del que dispone.

Ya es un gran paso hacia la victoria ser consciente de la existencia de ese juego interior y darse cuenta de que tanto el yo1 como el yo2 forman parte de nosotros pero no son nosotros, es decir el no identificarnos con ellos. Lo que sucede es que ésto normalmente no es suficiente para ganar.

Hay tres habilidades que podemos desarrollar para vencer, y son las siguientes:
  • No juzgar las acciones del yo2. El yo1 se alimenta de los juicios, con ellos inicia sus diálogos. Normalmente comienza juzgando una acción y termina generalizando el juicio hacia otros ámbitos. Lo malo es que esos juicios menoscaban el potencial del yo2 y por ello en muchas ocasiones se acaban haciendo realidad. Se convierten por tanto en profecías autorrealizadas (es la propia profecía la que causa su cumplimiento). La habilidad por tanto consiste en observar las acciones del yo2 sin juzgarlas, ser capaces de analizarlas sin más. En el momento que la acción es vista con detalle y aceptada como es, el cambio se pone en marcha y el desempeño del yo2 mejora.
  • Confiar en la capacidad del yo2. La falta de confianza que tiene el yo1 en el yo2 es la causante de que le pida constantemente esforzarse más y le dé demasiadas órdenes. Esto resulta una gran interferencia en el potencial del yo2. Hay que mostrar confianza en el potencial del yo2, esto no significa que haya que tener "pensamiento positivo" (que está tan de moda) sino que hay que "dejar que ocurra". Hay que tener claro lo que queremos y cómo lo queremos (visualizarlo para darle al yo2 una imagen clara) y a partir de ahí dejar que el yo2 se encargue de que suceda.
  • Concentrarse en el aquí y ahora. El yo1 tiene la costumbre de viajar al pasado y valorar los resultados obtenidos por el yo2 con respecto a su objetivo. De ahí surgen sus juicios y sus críticas constantes. Otra de sus costumbres es viajar al futuro, imaginarse lo que va a suceder y ponerse en lo peor. Así nace su habitual falta de confianza en el yo2, por eso le pide esforzarse más y más y le da ordenes de lo que tiene que hacer. Debemos por tanto impedir que la mente realice esos viajes. Eso es difícil de conseguir ya que cuanto más luchamos con ella, más se va a empeñar en hacerlo. Por tanto, lo mejor es tenerla entretenida en lo que sucede aquí y ahora, para que no se distraiga con ese tipo de viajes. Para ello hay que concentrar la mente en lo que hacemos en cada momento, mantenerla en el presente y cada vez que notemos que se escapa, volver a traerla de vuelta suavemente. Conseguirlo es cuestión de práctica y perseverancia.
¿Cual será el resultado en el juego exterior?
En cuanto al resultado del juego exterior debemos tener clara una cosa, ganar el juego interior significa que el yo2 va a ser capaz de desarrollar todo su potencial en el desempeño del juego exterior. Esto en ningún caso es garantía de éxito en el juego exterior por dos motivos principalmente:
  • En algunos casos el éxito en el juego exterior está influido por circunstancias externas a nosotros, sobre las que no podemos hacer nada. Por tanto, aunque saquemos a la luz todo nuestro potencial y éste sea suficiente para ganar el juego exterior, puede ser que las circunstancias externas nos impidan la victoria.
  • Es posible que nuestro potencial en una actividad determinada no sea suficiente para alcanzar el objetivo que nos marcamos. Por tanto aunque saquemos a la luz el 100% de nuestro potencial no lograremos la victoria en el juego exterior. En ese caso, para tener éxito, debemos primero aumentar nuestro potencial en esa actividad en cuestión.
Lo que si es seguro es que, mejorando nuestro juego interior, el desempeño en el juego exterior mejorará de manera significativa y eso, a la larga, marcará la diferencia entre tener éxito o no en muchas de las actividades de nuestra vida.